La iglesia ourensana de San Pío X (I Arquitectura)

A comienzos de los años sesenta, el barrio ourensano de Mariñamansa, debido al auge económico fruto de la emigración a Europa de muchos ourensanos, comienza a sufrir una serie de transformaciones en su fisonomía, que hace que pase de ser una zona en la que predominaba el tipo de vivienda diseminada, a convertirse en un barrio en el que se abren nuevas calles y los edificios crecen en altura,. Ante esta expansión y el aumento demográfico, el obispado se plantea la posibilidad de construir una iglesia que cubra sus necesidades que hasta la fecha venían siendo atendidas por la iglesia de la Trinidad.
Para satisfacer esta demanda, se optó por un modelo de templo austero y amplio proyectado por el arquitecto ourensano Manuel Conde Fidalgo. Como lugar idóneo para la nueva edificación se pensó en un solar de propiedad municipal, situado en la avenida de Zamora en el que tiempo atrás había existido un hospitalillo para tuberculosos y que después pasó a utilizarse, de manera temporal, como plaza de toros.
En la negociación, llevada a cabo entre el obispado y el ayuntamiento en 1964, se acordó un canje por el cual a cambio de este solar la iglesia cedía el edificio conocido como cárcel de la Corona, situado en la parte posterior de la casa consistorial.

En 1964 el arquitecto Manuel Conde Fidalgo, eligiendo como material base para la construcción la piedra, opta por un tipo de edificio que estuvo en boga durante los años sesenta-setenta, en el que se tiende a simplificar gastos y ornamentos.
El resultado es una iglesia de una sola nave de gran amplitud con sacristía y unas capillas adosadas a cada uno de los lados, amplia cabecera curva y un modesto coro a los pies. Al exterior los muros laterales se manifiestan de forma quebrada, albergando en una de las caras pequeñas vidrieras de colores. Un geométrico campanario, rematado por tres alturas diferentes, rompe la asimetría al elevarse en el lado izquierdo de la cabecera.
En la fachada principal, su forma triangular presenta la parte central enlucida y decorada con un rosetón y pequeñas cruces de piedra. Los laterales de piedra llevan labrados dos monumentales relieves de San Pío X. En la parte inferior el pórtico de entrada está sostenido por seis columnas de base cuadrada forradas en granito rosa pulido y rematadas por capiteles rectangulares e historiados.
Bibliografia:
Gallego Esperanza, Mercedes. Una iglesia nueva, San Pio X, para un nuevo barrio. Auria, Núm 14, Ourense, junio 1998. Pp. 10-12. ISBN 1138-0837.