La iglesia orensana de San Pío X (I Arquitectura)

A comienzos de los años sesenta, el barrio ourensano de Mariñamansa, debido al auge económico fruto de la emigración a Europa de muchos ourensanos, comienza a sufrir una serie de transformaciones en su fisonomía, que hace que pase de ser una zona en la que predominaba el tipo de vivienda diseminada, a convertirse en un barrio en el que se abren nuevas calles y los edificios crecen en altura,. Ante esta expansión y el aumento demográfico, el obispado se plantea la posibilidad de construir una iglesia que cubra sus necesidades que hasta la fecha venían siendo atendidas por la iglesia de la Trinidad.

Para satisfacer esta demanda, se optó por un modelo de templo austero y amplio proyectado por el arquitecto ourensano Manuel Conde Fidalgo. Como lugar idóneo para la nueva edificación se pensó en un solar de propiedad municipal, situado en la avenida de Zamora en el que tiempo atrás había existido un hospitalillo para tuberculosos y que después pasó a utilizarse, de manera temporal, como plaza de toros.

Era unha pedriña pedra

El hecho luctuoso del asesinato del cura párroco de Vilanova dos Infantes y el robo de la venerada Virgen del Cristal supuso, que un elevado número de artistas y escritores gallegos colaborarán con sus obras y con sus plumas, no solo para mantener el recuerdo de tan singular imagen y del que fue su fiel custodio, sino también para ser una denuncia a través del arte y de la literatura de un crimen sin resolver y que no pueden caer en el olvido. Es pues esto último uno de los puntos de inflexión que debía tener presente la iniciativa.

En este caso, la respuesta de los artistas plásticos a esta llamada ha sido generosa alcanzando en la actualidad casi el medio centenar de obras eligiendo, con gran acierto, para albergarlas la torre medieval de Vilanova dos Infantes, vestigio de gran belleza e interés de una fortaleza destruida por los Irmandiños en el siglo XV. La torre de Vilanova y su entorno al estar tan ligada a la Virgen del Cristal y a su leyenda afianza el mensaje de la muestra como contrapeso paisajístico.

Esta amplia colección permite ver una gran diversidad de artistas, materiales, técnicas y registros creativos sin perder su carácter coral, porque la finalidad de todos es contribuir con ello a perpetuar esa imagen única, con el compromiso unánime de todos ellos de atenerse al espíritu iconográfico de la desaparecida imagen.

La exposición de Vilanova dos Infantes es una buena ocasión para descubrir nuevos artistas, pero sobre todo nos tiene que servir para apreciar las respectivas visiones de cada uno de los participantes sobre un único tema o su empatía a la hora de enfrentarse con un episodio que destila una fuerte carga religiosa, social, literaria y dramática.

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