Impresionismo (I)

Impresionismo (I)

Ramón Conde. Entre las emociones y la razón

Cuando Ramón Conde irrumpe en la escultura gallega en el último cuarto del siglo XX, ya se había vuelto a la figuración, pero tratando de no mirar al pasado, después de que la sensibilidad postmoderna en los años sesenta del mismo siglo comenzara a poner fin a la oposición entre realismo y abstracción. Esto para el realismo supuso una mayor visibilidad, aprovechando las experiencias recientes de la neofiguración que llega, en el caso de Conde, a través de un expresionismo muy personal.
Frente a unas vanguardias que percibe como modas que se suceden con gran rapidez, él estima que es factible responder a las exigencias del arte contemporáneo a través de un arte figurativo, como con anterioridad habían hecho Bacon o Moore, pero que para ello es necesario promover un nuevo lenguaje, con nuevas prácticas artísticas, que aporten innovaciones decisivas para fidelizar de nuevo algunos sectores del público y crítica. Así, cuando se acomete ese nuevo lenguaje artístico para responder a las exigencias del realismo contemporáneo, los más recelosos consideraron que se demolían los pilares de este estilo, tal como se entendía hasta ese momento. Esto dio lugar a algunas confrontaciones entre crítica y creación.
El Eclecticismo en Ourense (II). El desastre

1906 Baños do Outeiro 15 de mayo de 2026
Cualquier intento de potenciar y poner en valor nuestro patrimonio, tiene que pasar por un trabajo constante y planificado en cuanto a conservación, expectativas, divulgación y concienciación por parte de las instituciones responsables para evitar caer en el tropel de la foto y las declaraciones, de unos exigiendo y otros prometiendo, del día después de producirse el desastre anunciado en un patrimonio al que, en la mayoría de los casos, no se le presta la debida atención.
Esto viene a colación por el incendio acaecido el pasado mes que ha arrasado el edificio de los Baños do Outeiro. Estos son desde el año 2012 propiedad del Ayuntamiento de la ciudad y a partir de esas fechas fueron abandonados a su suerte y a una “numerosa ocupación”, sin que se pusiesen los medios para solucionar el problema, a pesar de los conatos de incendio que ya anunciaban cuál iba a ser su destino final y así fue, en una noche las llamas engulleron todo lo que no era granito y no había sido ya saqueado. Mucho le debemos los gallegos al bello y resistente granito, luchador férreo contra el tiempo, empeñado en mantenernos un legado de generaciones a lo largo de la historia, a pesar de las fechorías y desidias humanas obstinadas en lo contrario.
| Ultimos artículos publicados |
Turismo. Los efectos sobre la fauna intermareal A modo de recordatorio un año más... Ya que no es la primera vez que aprovechando la llegada del verano llamo la atención sobre la falta de ...
El Eclecticismo en Ourense (I) Hotel Barcelona El término ecléctico se utiliza con frecuencia con un sentido peyorativo, al igual que sucede con eclecticismo aplicado al estilo artístico de ...
En el cincuenta aniversario del fallecimiento de D. Ramón Otero Pedrayo Ramón Otero Pedrayo. Prego de Oliver Ramón Otero Pedrayo (1888-1976) “Patriarca das letras galegas”, fue ...
La iglesia ourensana de San Pío X (II Escultura) El programa escultórico que completa la obra arquitectónica en su exterior, fue encomendado al escultor ourensano Antonio Failde, que por ...