La iglesia ourensana de San Pío X (II Escultura)

El programa escultórico que completa la obra arquitectónica en su exterior, fue encomendado al escultor ourensano Antonio Failde, que por estos años se encontraba en la cumbre de su carrera. El artista realiza los dos bajorrelieves de la fachada principal en los que aparece San Pío X, en uno de ellos representado como pontífice con el manto y báculo y en el otro portando la Eucaristía y rodeado de un grupo de fieles. El programa se extiende también a los capiteles del pórtico, en los que narra de izquierda derecha y en todas sus caras la vida del santo, desde que era un niño de origen humilde y acudía a la escuela de su pueblo natal de Riese (Veneto) hasta sus últimos años ya como pontífice (1903-1914), no olvida su paso por el seminario y su labor pastoral de sacerdote y obispo.

A lo largo de toda la narración se insiste en resaltar la relación de San Pío X con la Eucaristía de la que fue un gran defensor y sobre la que siendo papa, sacó varios decretos como los que versan sobre la comunión diaria o la comunión de los niños.

Desde el punto de vista estilístico y a pesar de ser obra de encargo, Failde trabaja con mayor claridad en los relieves monumentales de la fachada. Por lo contrario, en las escenas de los capiteles, cae en el abigarramiento, llegando a superponer episodios en algunas de las caras lo que dificulta la lectura. No obstante, a pesar de este “horror vacui”, hay que subrayar que la técnica, el primitivismo y la ingenuidad de estos pasajes y figuras están más próximas a la sensibilidad habitual del escultor.

Cuando se inaugura el templo en 1964 aún no estaba decidido cuál iba a ser el programa iconográfico del interior. Descartada la posibilidad de colocar un retablo presidiendo la cabecera, debido a que las grandes dimensiones de esta requerían un desembolso impensable, se optó por la sencillez, muy en la línea de los postulados del concilio Vaticano II. Para ello se acuerda contactar con dos jóvenes escultores, Acisclo Manzano y Manolo Buciños, de los que se empezaba hablar. Incluso el primero de ellos había realizado ya algún encargo de este tipo. Los artistas tallan a gran tamaño y en madera una Deesis en la que hay una cierta simplificación formal, pero sin apartarse de la concepción tradicional por deseo expreso del cliente, en este caso el Obispado de Ourense. El trabajo es repartido y compartido por los dos, Buciños hace la imagen de la Virgen y Acisclo Manzano se encarga de la de San Juan. Curiosamente, el Cristo, la pieza más interesante del grupo, es obra de ambos escultores, correspondiéndole cada mitad de la imagen a uno de ellos.

El resto de la imaginería del templo es de muy diversa procedencia. Una Virgen del Rosario en madera adquirida a un anticuario y cuya datación puede oscilar entre finales del siglo XVIII y comienzos del XIX. Debido a su mal estado en el momento de la compra fue restaurada y se le añadió la corona de plata que hoy ostenta. Por el mismo procedimiento, en la década siguiente, se adquirió el Cristo del Dolor que quizás se trate de una obra popular inspirada en la imaginaría medieval. Desde finales de los años sesenta, se encuentra en depósito una copia del camerino del Santo Cristo, obra de los imagineros Nuñez y propiedad del Obispado. Por sus dimensiones y su condición de paso de Semana Santa obligó a restructurar la capilla lateral que la alberga.

Completan el repertorio una serie de imágenes de escayola sin interés artístico y entre las que se puede destacar a nivel anecdótico, la imagen de San Pío X que procede del colegio del Santo Ángel y que fue regalada por las monjas de este centro a su primer párroco don Antonio Vázquez Borrajo cuando se inauguró la iglesia.

Bibliografia:

Gallego Esperanza, Mercedes. Una iglesia nueva, San Pio X, para un nuevo barrio. Auria, Núm 14, Ourense, junio 1998. Pp. 10-12. ISBN 1138-0837.


 

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