Carta a los Reyes Magos
Teniendo en cuenta la crisis económica que nos está tocando vivir y la falta de previsión de este Gobierno que nos toca sufrir, comprendo que no es el momento de pedir muchas cosas o grandes cosas. Por ello y porque nuestra existencia se centra sobre todo en el grado de ilusión de cada uno de nosotros, yo este año solo quiero que me traigáis un sueño.
Queridos Reyes Magos.
Quiero acostarme y soñar que me despierto en mi ciudad, Ourense, hojeo la prensa y compruebo con asombro que han desaparecido los “engaña bobos” – logros virtuales, a falta de ejecuciones reales, del bipartito (PSOE-BNG) municipal-. Salgo a la calle, está lloviendo pero yo puedo caminar por el puente de Las Burgas sin tener que hacer juegos malabares con el paraguas –cabeza, costado, pies-, porque los coches me calan hasta los huesos a causa del agua que corre a mares por la calzada. Desde el puente observo el edificio de la Plaza de Abastos remozado y sin el entorno tercermundista de su alrededor. La zona de Las Burgas, la más turística de la ciudad, aparece limpia sin contenedores. La protección de zona BIC es cien por cien y por tanto no ha permitido ningún tipo de construcción para no poner en peligro los manantiales. La antigua cárcel ha dejado de ser un lugar abandonado y mal oliente en plena ciudad.
En la calle del Paseo, centro neurálgico de la ciudad, la innumerable gente que por ella camina se saluda y hablan entre si en gallego o castellano y en gallego y castellano, sin que se produzca ninguna Torre de Babel, siempre fue así. Me detengo ante la antigua sede del Banco de España que ha sido recuperada para la ciudad, convirtiéndose en un museo de artistas orensanos. Cuando llego al Puente Romano, lo encuentro esplendido sin hierbajos deteriorándolo y sin cañerías interiores amenazando su relleno. Lo mismo sucede con la Catedral, ni hierbajos, ni cables, ni papeleras rebosantes aparecen en sus muros.
Al subir a San Francisco me encuentro con que la vista sobre la ciudad que semejaba una boca desdentada, ha desaparecido para dar paso a una política coherente de alturas. Visito el Centro Cultural que está al máximo rendimiento: Las modernas y nuevas instalaciones de la biblioteca y el archivo atraen a estudiosos e investigadores, que a la vez disfrutan de un bien protegido y conservado claustro del siglo XIII.
En la Plaza Mayor, mientras turistas y estudiantes aguardan para entrar en el museo Arqueológico cuyas obras ya han concluido en su totalidad, en el Ayuntamiento un solo alcalde: altamente preparado, gestor, responsable y carismático, trabaja codo con codo con un competente equipo.
En el paseo del río Barbaña, los gatos callejeros toman el sol sin temor porque están protegidos por las ordenanzas municipales, las mismas que han dispuesto la construcción de una perrera inspirada en los modelos europeos más avanzados.
En el cementerio de Santa Mariña se ha habilitado un espacio destinado a aquellos que se han comprometido a recuperar el arte funerario.
Al anochecer, los orensanos que viven en los municipios aledaños se suben a los autobuses que los llevaran a sus casas sin tener que “transbordar” en el límite del municipio por una incomprensible política de concesiones.
Por la noche, los vecinos de Las Mercedes descansan tranquilos, pueden escuchar la televisión con la ventana abierta y no se tienen que preocupar por lo que pueden encontrar a la mañana siguiente en el portal de su casa: ¡el botellón ha desaparecido!.
También quisiera… vale, termino, será un bonito sueño. Quizás en otra ocasión os pediré que lo hagáis realidad.
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